JUEGOS OLÍMPICOS

Fútbol: Otra vez dormimos afuera

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El empate 1 a 1 frente a Honduras implicó una nueva eliminación para nuestra Selección nacional de fútbol en los juegos Olímpicos Río 2016, generándonos así un primer sentimiento: tristeza. Más aún al ver a los jugadores argentinos envueltos en llanto por no lograr el objetivo deseado. Pero seguidamente, a algunos nos invadió una vez más la bronca hacia los dirigentes.

eliminacionEsta derrota se suma a la de la final de la copa Centenario ante Chile, la cual provocó un gran ruido y dos hitos particulares: terminó con el ciclo de Gerardo Martino como entrenador y llevó a que Lionel Messi decida no integrar más el combinado albiceleste. Por ese entonces –hace apenas un par de meses–, ya era vox populi la crisis de la AFA y se presumía que la gran mayoría de los dirigentes del fútbol argentino se encontraban en una lucha encarnizada por ver quién quedaba mejor parado.

Todo olía muy feo. Entonces, se prendió uno que otro saumerio… hasta que se nombró una junta normalizadora que, al mando de Armando Pérez, acomodaría un poco los tantos. Pero no alcanzó, porque los clubes quieren plata. Aunque muchos se lo preguntan, parece que nadie sabe en qué se gastaron los millones de pesos que recibieron el año pasado, y nadie dirá una palabra. En este contexto, se nombró un nuevo técnico: Edgardo Bauza.

Mientras tanto, como pudo, Olarticoechea armó un equipo olímpico para que nos represente en Río 2016. Más allá de las limitaciones como entrenador –que podemos discutir–, el Vasco le puso el cuerpo y allá fue a la aventura. Había comenzado a entrenar en el predio de Ezeiza con tan solo 8 jugadores, porque los dirigentes del fútbol argentino no cedían ningún jugador o los clubes que lo hicieron, fueron jugadores de poco interés para los entrenadores.

Entonces, ¿qué crítica puede hacer uno a este conjunto que nos representó en los Juegos Olímpicos? Los reclamos tienen que apuntar directamente a los impresentables dirigentes de nuestro fútbol local, que hacen borrón y cuenta nueva, mientras nuestro deporte más popular viene en caída libre y con destino incierto.

Los dirigentes tienen que entender que el fútbol es del pueblo, es del hincha. Sin la pasión del futbolero, no existirían. Deben asumir sus responsabilidades y dejar de fundir clubes, los mismos en donde miles de personas depositan sus ilusiones y sus ganas por tener un lugar social donde sentirse protegidos. Deben volver a sus fuentes, dejar el egoísmo de lado y más aún la ambición por hacerse más ricos, y devolver al pueblo lo que es del pueblo. La pelota es nuestra, y ustedes tienen la responsabilidad de que el balón siga rodando.

Pablo Paez

Equipo Pelota Dividida